24/10/15

LAS DIFICULTADES PARA PENSAR EN ESTE PAÍS

Hace pocos días Emilio Lledó fue reconocido con el premio princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. En uno de sus discursos recalcó la necesidad de que no se aparten las humanidades en los estudios obligatorios, por ejemplo la filosofía. Lledó señaló que “Dejar de lado la filosofía supone un error garrafal, por que este saber ha sido siempre la conciencia crítica en el seno de cada época”.

¿La filosofía es útil? Con esta pregunta nos podríamos estar discutiendo horas y horas, pero resumiendo yo diría que sí. Todos los conocimientos adquiridos en nuestros primeros estudios (ya sea en primaria o secundaria) son fundamentales para aprender a tener una actitud crítica y una opinión propia, es decir, a crecer como personas. Entre estos conocimientos entraría la filosofía. Pero en toda historia hay el malo de la película, y en este caso sería la Ley Lomce (también conocida como Ley Wert). Entre muchos otros detalles, esta ley promueve eliminar en 4º de la ESO la asignatura de Ética (parecida a filosofía) y que en segundo de bachillerato ya no sea obligatoria para todos los alumnos si no, solo optativa para alumnos de ciencias sociales y humanidades. En primero de bachillerato se cambiaría el temario e incluso incluiría un apartado sobre desarrollo de empresas, y sí, os podéis reír de este último y novedoso apartado filosófico.

La filosofía, amigos, nos enseña a cuestionarnos el mundo, a formularnos preguntas que ni siquiera sabíamos que se podían preguntar. Con estos cambios, que de bien seguro hay muchos más que podría resaltar, tengo la sensación que se ponen obstáculos al desarrollo de todo ser humano, se ponen dificultades al pensar de cada uno.
¿Es que no es lícito que cada uno aprenda a pensar individualmente? El hecho de que se aparten aprendizajes no tan “matemáticos” o “empresariales” (este último ha sido potenciado por la ley) me hace reflexionar que se quiere robotizar a la población, si no, ¿para que evitar que se conozcan grandes pensadores como Plató o Aristóteles, que se cuestionaban absolutamente todo lo que les rodeaba? ¿Es malo cuestionarse la situación actual, poner en duda al poder político o a la organización social, como hacían grandes filósofos?

La libre opinión es un derecho dicen, pero parece muy fácil modificar qué entra en una cabeza y qué no, y qué podemos pensar y qué no. Por suerte, existen personas como Emilio Lledó o el colectivo de profesores luchando contra la Ley Lomce que no pierden la esperanza.



¡Un abrazo!

M.

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